Lo que mi hijo y su prometida todavía no sabían era que, al día siguiente, yo tendría todas las pruebas necesarias para hacerles una pregunta que ninguno de los dos podría esquivar:
¿Por qué estaban utilizando mi nombre y mi empresa para impresionar a personas a las que consideraban superiores a mí?
Capítulo 3: La propietaria entra en escena
El director general, Richard Collins, colocó una carpeta gruesa sobre la mesa y me miró con seriedad.
—Margaret, antes de que leas esto, quiero que sepas que el equipo del hotel no ha autorizado ninguna asociación empresarial con tu hijo ni con su prometida.
Abrí la carpeta.
En la primera página aparecía el logotipo del Grand Bellamy. En la segunda, una presentación que Vanessa había preparado para distribuir entre los invitados más influyentes de su familia.
El título decía: «Una nueva alianza entre la familia Whitmore y el sector hotelero de lujo».