—¿Podemos demostrar quién elaboró esos documentos?
—Estamos reuniendo pruebas. Todavía no conviene sacar conclusiones definitivas.
—Entonces seguiremos el procedimiento correcto.
Daniel hizo una pausa.
—¿Qué quieres hacer con la boda?
Miré por la ventana. El día de la ceremonia se acercaba y, con él, la oportunidad de poner fin a aquella situación sin recurrir a humillaciones ni represalias.
—La reserva se tratará conforme a sus condiciones. Si el contrato se ha cumplido, no habrá cancelaciones arbitrarias. Si hay incumplimientos, nuestro equipo determinará qué medidas permite el acuerdo.
—Entendido.
—Y hay algo más. Quiero que me prepares una copia de los documentos que acreditan la propiedad del hotel. No para presumir delante de mi hijo, sino porque estoy cansada de que confunda mi discreción con debilidad.
Daniel guardó silencio unos segundos.
—Creo que ha llegado el momento de que conozca la verdad.
—Sí —respondí—. Pero la verdad no tiene que convertirse en un espectáculo.