Michael bajó la cabeza.
Por primera vez desde que lo conocía, no encontró palabras para defenderse.
Entonces escuchamos una voz detrás de nosotros.
—¿Disculpen? ¿La familia Hartley?
Una mujer con una credencial del comité académico estatal se acercó sonriendo.
—Los hemos estado buscando. El director del programa necesita hablar con ustedes inmediatamente.
Me preocupé.
—¿Ha ocurrido algo?
La mujer sonrió todavía más.
—Algo extraordinario.
Nos condujo hacia una sala privada situada detrás del escenario.
Michael intentó seguirnos.
—Soy su padre.
La coordinadora consultó su lista.
—Aquí figura Laura Hartley como única tutora registrada.
Aquellas palabras parecieron golpearlo físicamente.
Daniel se volvió.
—Puede venir si mamá está de acuerdo.
Lo miré sorprendida.
—¿Estás seguro?
Mi hijo asintió.
—Quiero que escuche lo que van a decirnos.
Entramos juntos.
En la sala nos esperaba el doctor Samuel Whitmore, director del comité estatal de excelencia académica.