PARTE 2: MIS PADRES ME ABANDONARON POR TENER CÁNCER… QUINCE AÑOS DESPUÉS, EL GENERAL REVELÓ QUIÉN ERA MI VERDADERA MADRE

Simplemente creyó que podía intentarlo.

Y eso fue suficiente para que yo también lo creyera.

6. Los años en los que aprendí a liderar

La formación militar fue más exigente de lo que había imaginado.

Las jornadas empezaban temprano.

Los ejercicios físicos me obligaban a conocer mis límites.

Los exámenes exigían una preparación constante.

Y el liderazgo era mucho más complicado que conseguir buenas calificaciones.

Había que aprender a tomar decisiones cuando la información era incompleta, a escuchar a personas con opiniones distintas y a reconocer los errores sin buscar excusas.

Al principio, me costaba aceptar que no podía controlar todos los resultados.

Si un ejercicio salía mal, quería repetirlo hasta hacerlo perfecto.

Si un compañero cometía un error, me sentía responsable de resolverlo.

Mis instructores me enseñaron que dirigir no significa hacerlo todo tú misma.

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