PARTE 2: MIS PADRES ME ABANDONARON POR TENER CÁNCER… QUINCE AÑOS DESPUÉS, EL GENERAL REVELÓ QUIÉN ERA MI VERDADERA MADRE

Y fue el comienzo de mi libertad.

5. ¿Por qué elegí el ejército?

A los diecisiete años, una orientadora escolar nos invitó a una feria de universidades y carreras profesionales.

Había representantes de hospitales, empresas, universidades y las Fuerzas Armadas.

Yo no tenía una tradición militar en mi familia.

No había crecido escuchando historias de batallas ni soñando con uniformes.

Pero me detuve frente al puesto de una academia de formación de oficiales.

El representante hablaba de liderazgo, responsabilidad y servicio público.

Le pregunté qué clase de persona podía convertirse en oficial.

Él sonrió.

—Una persona dispuesta a aprender, a asumir responsabilidades y a trabajar para algo más grande que su propio orgullo.

Aquella respuesta se quedó conmigo.

No quería entrar al ejército para vengarme de mi padre.

Tampoco quería usar un uniforme para obligar a mi familia a respetarme.

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