PARTE 2 — La trampa que nunca vieron venir

Las autoridades determinaron que la supuesta transferencia no constituía una cesión válida de la propiedad. La investigación sobre cómo se había preparado el documento siguió su propio curso, y cualquier responsabilidad individual tendría que establecerse mediante el procedimiento correspondiente.

Mientras tanto, se alcanzó un acuerdo formal para que Olivia y su familia abandonaran la mansión en una fecha determinada, sin poner a los niños en una situación de riesgo.

Yo no cambié las cerraduras mientras había personas dentro ni recurrí a ninguna medida que pudiera ponerlas en peligro.

Esperé a que se completara la salida conforme a los procedimientos acordados.

El día señalado, observé desde el porche cómo los trabajadores cargaban las últimas cajas en el vehículo de David.

Mis sobrinos se acercaron a mí.

El pequeño, que tenía ocho años, me miró con los ojos llenos de lágrimas.

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