PARTE 2 — EL SECRETO DE LAS SEIS PALABRAS

—Hermano, ¿qué emergencia justifica despertarme tan temprano?

No respondí.

Señalé la silla frente a mí.

—Siéntate.

Su sonrisa desapareció ligeramente.

—¿Qué ocurre?

Deslicé la fotografía de Daniel sobre la mesa.

Lorenzo la observó.

—¿Por qué estamos hablando de un muerto?

—Porque quizá murió siendo inocente.

Mi hermano se quedó inmóvil.

Después soltó una pequeña carcajada.

—Dante, ese hombre nos vendió.

—¿Estás seguro?

—Absolutamente.

Coloqué los registros alterados frente a él.

—Entonces explícame por qué tu cuenta autorizó estas modificaciones.

Su rostro perdió color.

Por primera vez en quince años, Lorenzo no encontró una respuesta inmediata.

—Alguien debió utilizar mis credenciales.

—Eso es posible —respondí—. Por eso quiero que me ayudes a descubrir quién fue.

Su expresión cambió.

Esperaba amenazas.

Esperaba violencia.

No esperaba que le ofreciera la oportunidad de explicar las pruebas.

—Por supuesto —murmuró.

Entonces sonó su teléfono.

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