Florence dio un paso adelante.
—Señora Montgomery, este es un espacio restringido. Debemos regresar al área clínica.
Mi madre la ignoró.
—Alexander, tenemos que hablar de los niños.
Sentí que el corazón se me aceleraba.
—¿Qué pasa con ellos?
—Charles ha preparado una solicitud para garantizar que reciban los cuidados adecuados.
Miré al abogado.
—¿Qué solicitud?
Charles carraspeó.
—Una medida provisional relacionada con la custodia y las decisiones médicas.
Me quedé completamente inmóvil.
—¿Custodia?
Mi madre suspiró.
—Sylvia no está en condiciones de criar a dos bebés prematuros. No tiene estabilidad económica ni una vivienda apropiada.
Sentí una furia que jamás había experimentado.
—Acaba de dar a luz hace unas horas.
—Precisamente por eso debemos actuar rápidamente.
La miré horrorizado.
—¿Pretendes quitarle a sus hijos?
Mi madre endureció la expresión.
—Son Montgomery, Alexander. Debemos protegerlos.
Aquellas palabras hicieron que comprendiera algo terrible.