No fue fácil. Hubo discusiones, trámites y noches en las que dudé de mà misma. Pero ya no estaba dispuesta a quedarme por miedo.
Una mañana, recibà un mensaje de Paola.
«Valeria, ya tenemos los resultados. Creo que deberÃas saberlo».
Nos encontramos esa tarde en una cafeterÃa, lejos de la mansión.
Paola llegó con los ojos hinchados de tanto llorar. Colocó un sobre sobre la mesa.
—El resultado dice que Ricardo no es el padre biológico —me explicó.
Me quedé en silencio.
No sentà satisfacción ni ganas de celebrar. Solo pensé en el bebé, que no tenÃa ninguna culpa de las decisiones de los adultos.
—¿Y ahora qué vas a hacer? —le pregunté.
Paola respiró hondo.
—Voy a averiguar quién es el padre y voy a criar a mi hijo lejos de las mentiras. No espero que me ayudes. Solo querÃa pedirte perdón personalmente.