apítulo 2 — «No la levantes todavía»

¿Respiraba la bebé? ¿Respondía cuando la llamábamos? ¿Había sufrido alguna caída?

Me arrodillé cerca de Sophie sin moverla innecesariamente y traté de observar su respiración. Su pecho parecía subir y bajar, aunque de forma irregular. Tenía los ojos cerrados y la piel más pálida de lo habitual.

—Creo que respira —respondí, con la voz quebrada.

La operadora me indicó que siguiera sus instrucciones y que no moviera a la niña innecesariamente mientras evaluaban la situación.

Claire, entretanto, parecía incapaz de apartar la mirada de Jamie.

—¿Qué le has hecho? —preguntó.

Mi hermano levantó la cabeza.

—Yo no le he hecho daño.

—¡Entonces explícame por qué estás aquí, en mitad de la noche, y por qué mi hija está tirada en el suelo!

—Claire, basta —intervine, intentando concentrarme en las instrucciones del teléfono.

Pero mi esposa estaba fuera de sí.

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