Capítulo 2: El secreto bajo nuestra cama

Cuando sus suspiros de frustración sustituyeron a las palabras cariñosas que antes me dedicaba.

De repente, todas aquellas pequeñas señales parecieron encajar.

Pero no de la manera que yo había imaginado.

Pensé que Ashton estaba cansado de cuidar de mí. Había llegado a creer que mi ceguera estaba destruyendo nuestro matrimonio.

Sin embargo, aquellos documentos sugerían que había otra razón para su extraño comportamiento.

Una razón que estaba dispuesto a esconder debajo de nuestra cama.

Tomé la libreta.

En la primera página había una dirección escrita a mano y, debajo, una frase que me hizo contener la respiración:

«No permitir que Sutton descubra la verdad antes de que todo esté resuelto».

Tuve que leerla varias veces para asegurarme de que no estaba confundiendo las palabras.

Mi nombre.

Mi esposo había escrito mi nombre.

Pasé la página.

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