Capítulo 2: El secreto bajo nuestra cama

—¿Puedo creerte?

Ashton no respondió.

Y esa ausencia de respuesta me dijo más que cualquier confesión.

Vanessa abrió la carpeta y sacó una copia de un correo electrónico enviado por mi padre unas semanas antes de fallecer.

El mensaje iba dirigido a un abogado.

En él, mi padre explicaba que había descubierto movimientos financieros sospechosos y que necesitaba proteger el fideicomiso de su hija. También mencionaba que sospechaba que alguien de su propia empresa estaba utilizando información confidencial para obtener beneficios personales.

La última línea decía:

«Si me sucede algo antes de nuestra reunión, asegúrese de que Sutton reciba toda la documentación. No permita que la persona responsable administre su herencia».

Sentí que las piernas me temblaban.

—¿Mi padre murió sabiendo que alguien intentaba robarle?

—No puedo demostrar que su muerte estuviera relacionada con las irregularidades —respondió Vanessa—. Pero Ashton tenía motivos para temer lo que tu padre pudiera revelar.

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