Capítulo 2: El secreto bajo nuestra cama

Eran documentos bancarios.

Algunos contenían extractos de una cuenta que jamás había visto. Otros eran recibos de transferencias realizadas durante los últimos seis meses.

Intenté enfocar la vista en las cantidades impresas.

Las letras se mezclaban, pero poco a poco logré distinguir algunos números.

Cinco mil dólares.

Ocho mil.

Doce mil.

Todas las transferencias iban dirigidas a la misma persona.

Una mujer llamada Vanessa Reed.

Sentí un escalofrío.

¿Quién era Vanessa Reed?

Nunca había escuchado ese nombre durante nuestros siete años de matrimonio. Ashton no tenía ninguna hermana con ese nombre, y tampoco recordaba a ninguna compañera de trabajo de la que hablara con frecuencia.

Revisé los documentos con manos temblorosas.

La primera transferencia estaba fechada seis meses atrás.

Exactamente cuando mi esposo había comenzado a comportarse de manera diferente conmigo.

Cuando empezó a llegar tarde.

Cuando dejó de preguntarme cómo me sentía.

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