Capítulo 2: El hombre que conocía el secreto de mi marido

Las lágrimas comenzaron a deslizarse por mis mejillas.

—¿Por eso me dejaste?

—Hace unos meses recibí una última advertencia. Esta vez no amenazaron con hacerme daño a mí. Dijeron que te harían pagar por todo lo que Daniel había descubierto. Pensé que, si me alejaba de ti, dejarías de ser un objetivo.

Me apoyé contra la pared.

Durante meses había creído que David simplemente había dejado de amarme. Había pasado noches enteras repasando nuestros últimos años, buscando el momento en que todo empezó a romperse.

Ahora descubría que quizá había otra razón.

Pero eso no borraba el dolor ni justificaba que me hubiera dejado a oscuras.

—Debiste confiar en mí —dije.

—Lo sé.

—No. No lo sabes. Me quitaste la posibilidad de decidir por mí misma.

David no respondió.

Después de unos segundos, preguntó:

—¿Thomas te dio una dirección?

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