Ninguno de esos datos demostraba que hubieran cometido un delito.
Pero la declaración de Emily, el estado de ambas pacientes y la comida sospechosa justificaban una investigación urgente.
A las seis de la tarde, Daniel recibió una llamada de su compañero.
—Tenemos un problema. Mark acaba de llamar a la comisaría.
—¿Qué ha dicho?
—Pregunta por qué hay una ambulancia en el hospital a nombre de su familia. Dice que su hija está exagerando y que su esposa lleva días enferma porque no quiere tomar sus medicamentos.
Daniel frunció el ceño.
—¿Dónde está ahora?
—No lo sabemos. Ha colgado antes de responder.
Daniel pidió que se intentara localizarlo y que se informara a los investigadores responsables del caso.
No quería que el hombre supiera más de lo necesario antes de que pudieran verificar los hechos.
Mientras tanto, los médicos consiguieron estabilizar a Sarah. Seguía débil y desorientada, pero pudo responder algunas preguntas sencillas.