Durante la conversación, el coronel no mencionó la grabación. Se limitó a hacer preguntas sobre la noche del asesinato.
Mauricio respondió con seguridad.
Afirmó que había estado en su casa y que no había visto a Esteban aquella noche. Repitió que Ramira había discutido con su esposo por dinero y que después había huido de la propiedad.
Era exactamente la versión que había ofrecido cinco años atrás.
Pero esta vez, Méndez observaba cada palabra.
—¿Conocía usted los problemas financieros de su hermano? —preguntó.
—No había problemas importantes.
—¿Y nunca discutieron por los documentos de la empresa?
La sonrisa de Mauricio desapareció durante una fracción de segundo.
—No sé de qué me habla.
El coronel cerró su libreta.
—Curioso. Su sobrina asegura que escuchó una discusión entre ustedes.
Mauricio se quedó inmóvil.
—Esa niña está confundida. Apenas tenía cinco años cuando ocurrió todo.