Abrió la carta.
Estaba escrita por Esteban pocos días antes de su asesinato.
En ella describía irregularidades financieras en la empresa familiar y explicaba que había comenzado a sospechar de su hermano Mauricio. También mencionaba una caja de seguridad en un banco de la capital.
La carta terminaba con una frase subrayada:
Si algo me sucede, busquen los documentos originales. Mauricio no actuaba solo.
El coronel levantó lentamente la mirada.
—¿Hay alguien más involucrado?
Salomé negó con la cabeza.
—No lo sé. Solo escuché a mi tío decir que tenía un amigo que podía arreglar las cosas en el juzgado.
Aquella respuesta hizo que el caso se volviera todavía más grave.
Méndez tomó el teléfono y llamó directamente al fiscal general de la región.
—Necesito una suspensión inmediata de una ejecución —dijo—. Tengo pruebas nuevas que pueden demostrar que una condenada es inocente y que la investigación original fue manipulada.