Parte 2: El secreto que Salomé había guardado durante tres años

—No pienso firmar esos documentos. No voy a permitir que utilices la empresa para lavar dinero.

Hubo un golpe seco.

Luego, la voz que Salomé reconoció inmediatamente.

Mauricio.

—Te di la oportunidad de arreglarlo por las buenas.

Se escuchó un forcejeo.

Un disparo.

Y después, un silencio aterrador.

La grabación continuó durante varios segundos.

Mauricio volvió a hablar, esta vez con una calma escalofriante.

—Ramira llegará dentro de poco. Dejaré el arma donde puedan encontrar sus huellas. Cuando aparezca la policía, todo habrá terminado.

El coronel detuvo la reproducción.

Nadie en la oficina se atrevió a hablar.

Ramira no solo había sido condenada injustamente. Alguien había preparado deliberadamente las pruebas para enviarla a la muerte.

Pero Méndez sabía que una grabación, por sí sola, no resolvería todos los problemas. Debían comprobar su autenticidad, preservar el dispositivo y conseguir que las autoridades competentes actuaran antes de que fuera demasiado tarde.

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