PARTE 2: LA PRUEBA QUE SOBREVIVIÓ

Cómo las discusiones habían empeorado desde que supieron que mi padre me había dejado la vivienda exclusivamente a mí.

Y finalmente describí aquella tarde.

—Julian me agarró por los hombros —dije con dificultad—. Me empujó hacia la estufa.

El detective tomó notas.

—¿Qué hizo después?

Sentí que las manos comenzaban a temblarme.

—No me ayudó.

Tragué saliva.

—Le supliqué que llamara a una ambulancia. Mi bebé todavía estaba dentro de mí.

Bennett guardó silencio.

—¿Y su suegra?

Las lágrimas me nublaron la vista.

—Dijo que me lo merecía.

El detective dejó lentamente su bolígrafo sobre la mesa.

—Elena, quiero que sepa que estamos tomando su declaración muy en serio.

Asentí.

—Hay algo más.

—La escucho.

—Julian destruyó una cámara de la cocina porque sabía que grababa.

Bennett levantó la mirada.

—¿Pero existía otra?

—Sí. Mi padre instaló un sistema de respaldo.

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