Alguien más había estado moviendo los hilos.
Alguien que conocía los documentos de mi padre.
Alguien que sabía exactamente cuánto valía aquella propiedad.
Y que, incluso después de que casi perdiera la vida, seguía intentando quedarse con ella.
Alguien más había estado moviendo los hilos.
Alguien que conocía los documentos de mi padre.
Alguien que sabía exactamente cuánto valía aquella propiedad.
Y que, incluso después de que casi perdiera la vida, seguía intentando quedarse con ella.