¡MI CUÑADO ME TIRÓ UNA CERVEZA ENCIMA FRENTE A TODA LA FAMILIA, SIN SABER QUE YO HABÍA SIDO CAMPEONA DE ARTES MARCIALES MIXTAS!

Mi suegra, Patricia Mendoza, de 63 años, se acomodó tranquilamente en su silla de jardín.

—Ay, Valeria, tampoco hagas tanto drama. Es solamente cerveza.

La miré sin responder.

La cerveza seguía escurriendo por mi blusa blanca.

Mi esposo, Alejandro Mendoza, se levantó inmediatamente de su silla.

—Rodrigo, pídele perdón a mi esposa.

Su voz era firme.

La conversación alrededor de la mesa se detuvo.

Solamente se escuchaba el chisporroteo de la carne sobre el asador.

Rodrigo era bastante más corpulento que Alejandro.

Le llevaba varios kilos de ventaja y presumía constantemente cuánto peso podía levantar en el gimnasio.

Durante toda la tarde había estado burlándose de nosotros.

A Alejandro lo llamaba mandilón.

A mí me decía princesita.

Incluso había comentado frente a todos:

—Esta mujer tiene cara de ponerse a llorar si alguien le levanta tantito la voz.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *