¡MI CUÑADO ME TIRÓ UNA CERVEZA ENCIMA FRENTE A TODA LA FAMILIA, SIN SABER QUE YO HABÍA SIDO CAMPEONA DE ARTES MARCIALES MIXTAS!

Pero había noches en las que todavía me preguntaba cómo habría sido mi vida si hubiera seguido manejando sin detenerme.

Ahora tenía la respuesta frente a mí.

Se llamaba Sofía.

Tenía quince años.

Y estaba viva.

Creí que aquella carta sería la última sorpresa de la tarde.

Pero me equivocaba.

Sofía sacó otro objeto de la caja.

Era una pequeña medalla plateada, colgada de una cadena.

—Mi abuelo también dejó esto para ti.

La tomé cuidadosamente.

Tenía grabadas unas palabras:

«A NUESTRA HEROÍNA DESCONOCIDA».

En el reverso aparecía una fecha.

La noche del accidente.

Acaricié la medalla con el pulgar.

Y entonces Sofía dijo algo que terminó de romperme el corazón.

—Mi abuelo decía que tú eras un ángel.

Negué lentamente.

—No, mi amor. Solamente hice lo que pude.

La adolescente sonrió entre lágrimas.

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