¡MI CUÑADO ME TIRÓ UNA CERVEZA ENCIMA FRENTE A TODA LA FAMILIA, SIN SABER QUE YO HABÍA SIDO CAMPEONA DE ARTES MARCIALES MIXTAS!

Había preparado comidas para sus cumpleaños.

Había acompañado a Patricia a consultas médicas.

Incluso había pagado medicamentos cuando su pensión no alcanzaba.

Y ahora, frente a todos, me trataba como si yo fuera la agresora.

—Tiene razón en algo, Patricia —respondí suavemente—. No debí esperar tanto para defenderme.

Tomé mi bolso.

Pero Marisol volvió a hablar.

—Mamá, antes de que Valeria se vaya, hay algo que todos deberían saber.

Su voz temblaba.

Rodrigo se incorporó.

—¡Marisol, cállate!

Mi cuñada no le hizo caso.

—Estaba buscando información sobre Valeria porque reconocí su cara en un video antiguo. Pero encontré algo más.

Me quedé inmóvil.

Sentí que la sangre abandonaba mi rostro.

—Marisol… —murmuré.

Ella me miró con una mezcla de tristeza y admiración.

—Perdóname, Valeria. No sabía que esto era un secreto.

Alejandro apretó suavemente mi mano.

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