CORRÍ A CASA CON MIS DOS HIJOS PARA CONTARLE A MI ESPOSO QUE HABÍA HEREDADO 480 MILLONES DE PESOS… ¡PERO LO ENCONTRÉ CON SU AMANTE ECHÁNDONOS A LA CALLE!

Y supe exactamente lo que tenía que hacer.


Seis meses después inauguramos la Fundación Lucía y Elena Fernández.

Su primer proyecto fue una residencia temporal para mujeres con hijos que necesitaban un lugar seguro donde comenzar de nuevo.

Ofrecíamos alojamiento, asesoría legal, acompañamiento psicológico, capacitación laboral y apoyo para encontrar empleo.

No era un refugio de lujo.

Era un lugar digno.

Con habitaciones limpias, un comedor cálido, una pequeña biblioteca y un jardín donde los niños podían jugar.

El día de la inauguración, Sofía cortó el listón junto a Mateo.

Habíamos invitado a las primeras familias beneficiarias.

Entre ellas estaba una mujer llamada Patricia, que había llegado con dos niñas pequeñas después de perder su vivienda.

Cuando vio su habitación, comenzó a llorar.

—Nunca pensé que alguien nos ayudaría sin pedirnos nada a cambio.

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