CORRÍ A CASA CON MIS DOS HIJOS PARA CONTARLE A MI ESPOSO QUE HABÍA HEREDADO 480 MILLONES DE PESOS… ¡PERO LO ENCONTRÉ CON SU AMANTE ECHÁNDONOS A LA CALLE!

Bajó la mirada.

—Quiero volver.

Sentí una tristeza inmensa.

Hubo un tiempo en que habría dado cualquier cosa por escuchar aquellas palabras.

Pero ahora sabía que no estaba arrepentido de haberme lastimado.

Estaba aterrorizado por las consecuencias.

—Ya no tienes un matrimonio al cual regresar —respondí.

Entré en la sala.

Doce directivos estaban sentados alrededor de una enorme mesa.

Ricardo me presentó formalmente como la nueva accionista mayoritaria.

Después comenzó la auditoría preliminar.

El responsable financiero mostró transferencias, facturas y contratos.

Varias operaciones habían sido autorizadas por Alejandro.

Algunas beneficiaban a una empresa registrada a nombre de una mujer llamada Valeria Robles.

Sentí que el estómago se me encogía.

Valeria.

La amante de mi esposo.

La mujer del vestido rojo.

El auditor explicó que existían pagos por servicios cuya prestación no había podido verificarse.

La cantidad total bajo investigación superaba los dieciocho millones de pesos.

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