Abigail sintió un escalofrío.
—¿Spencer?
Samuel le mostró el documento.
—Su nombre aparece como solicitante de la gestión.
Ella se quedó inmóvil.
—¿Cuánto dinero pretendía mover?
—La solicitud no indica una cantidad concreta. Pero menciona ingresos extraordinarios pendientes de recibir.
Abigail comenzó a temblar.
—La lotería.
Samuel asintió lentamente.
—Es una posibilidad que debemos investigar.
Entonces sonó el teléfono de Naomi.
La mujer contestó.
Escuchó durante unos segundos.
Su rostro perdió todo el color.
—¿Qué ocurrió? —preguntó Samuel.
Naomi guardó silencio.
Después respondió:
—El hospital acaba de suspender temporalmente el acceso administrativo de dos empleados mientras revisa las facturas.
Abigail sintió un escalofrío.
—¿Quiénes?
Naomi respiró profundamente.
—Uno es el responsable de facturación.
—¿Y el otro?
La mujer bajó la mirada.
—Una coordinadora de servicios privados que llevaba meses tratando directamente con Spencer.
Samuel frunció el ceño.
—¿Cómo se llama?