PARTE 2: LA FORTUNA DE LAS MENTIRAS

Naomi asintió.

—Lo entiendo. Por eso quería que buscaran asesoramiento legal.

Abigail respiró profundamente.

—¿Y mi hijo? ¿Está realmente enfermo?

La expresión de Naomi cambió.

—No tengo acceso autorizado a toda su información clínica, y no sería correcto que intentara obtenerla para ustedes. Pero las discrepancias que encontré son financieras, no un diagnóstico.

Abigail bajó la cabeza.

Durante meses había vivido aterrorizada ante la posibilidad de perder a Spencer.

Ahora también temía descubrir que él había utilizado aquel miedo para manipularla.

Esa noche recibió una llamada de su hijo.

—Mamá, ¿dónde has estado?

Abigail cerró los ojos.

—He tenido algunos asuntos que resolver.

—Necesito que vengas mañana.

—¿Por qué?

Spencer suspiró.

—Los médicos dicen que tal vez necesite otro tratamiento.

Abigail sintió un dolor profundo.

—¿Qué tratamiento?

—Uno nuevo. Es bastante caro.

—¿Cuánto?

Hubo una pausa.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *