Entonces Vanessa pronunció la frase que lo cambió todo.
—Señora Riley, su hijo hizo cosas terribles con su dinero. No voy a negarlo. Pero ahora tengo miedo de que alguien esté utilizando su verdadera enfermedad para mantenerlo callado.
Abigail apretó el sobre contra su pecho.
Durante días había intentado comprender cuánto de lo que Spencer le decía era mentira.
Pero ahora se enfrentaba a una pregunta todavía más aterradora.
¿Cuánto de lo que estaba ocurriendo en aquel hospital era real?
Y, por primera vez desde que ganó la lotería, comprendió que sus veinte millones de dólares quizá no serían lo más importante que tendría que proteger.