—Eso creía yo también.
Al día siguiente, mi director legal revisó los registros históricos.
Encontró una sociedad constituida ocho años atrás.
Exactamente una semana antes de mi boda.
Su nombre era discreto.
Vance Heritage Holdings.
Entre sus documentos aparecía una propuesta para adquirir derechos económicos futuros vinculados a determinados activos de mi familia.
La operación no demostraba que hubieran conseguido aquellos derechos.
Pero sí revelaba que alguien los había buscado.
Y entonces vimos el nombre del asesor que había preparado la documentación.
Mi abogado se quedó completamente inmóvil.
—Clara… conozco a este hombre.
Levanté la mirada.
—¿Quién es?
Su voz cambió.
—Fue el abogado personal de tu padre.
Sentí que la habitación se enfriaba.
El hombre que había ayudado a organizar mi herencia.
El hombre que me aseguró que mis bienes estaban protegidos.
El hombre que asistió a mi boda y me abrazó frente al altar.