—¿Qué relación tiene esa niña con Ian? —pregunté.
La mujer suspiró.
—Señora Montes, esa explicación debe dársela él. Pero hay algo que usted necesita saber.
—Dígame.
—Lucía preguntó anoche si su papá ya se había casado. Cuando le dijimos que sí, comenzó a llorar.
—¿Por qué?
La respuesta me dejó sin aire.
—Porque cree que ahora él tendrá una nueva familia… y que ya no volverá a buscarla.
CAPÍTULO 2: LA NIÑA QUE CONOCÍA MI NOMBRE
No recuerdo cómo llegué al hospital.
Solamente recuerdo el tráfico de la Ciudad de México, mis manos apretando el volante y una pregunta que se repetía en mi cabeza:
¿Cómo pudo Ian ocultarme una hija durante cuatro años?
Dejé un mensaje en su teléfono.
«Salí a resolver algo. Tenemos que hablar cuando regrese».
No le dije dónde estaba.