A LA MAÑANA SIGUIENTE DE MI BODA, ENCONTRÉ ALGO EN EL ESMOQUIN DE MI ESPOSO… Y UNA LLAMADA CAMBIÓ TODO LO QUE CREÍA SABER DE ÉL

Ian me mostró mensajes y una carta de su abogado.

Rodrigo había amenazado con acudir a los tribunales alegando que desconocía la existencia de la niña.

Pero los documentos que Ian conservaba demostraban que Camila le había comunicado el embarazo y el nacimiento.

—¿Por qué no acudiste antes a las autoridades? —pregunté.

—Mi abogado ya inició los procedimientos. Tenemos documentos, testigos y pruebas de que nunca se hizo responsable.

Me senté lentamente.

Por primera vez comprendí la dimensión del miedo de mi esposo.

No estaba escondiendo una aventura.

Estaba intentando proteger a una niña que había perdido a su madre y que ahora podía enfrentar otra separación.

Pero eso no borraba sus mentiras.

—Ian, podrías haberme contado todo.

—Lo sé. Y voy a arrepentirme toda la vida.

En ese momento, la doctora Castillo apareció.

—Señor Salcedo, necesitamos hablar sobre la cirugía.

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