A LA MAÑANA SIGUIENTE DE MI BODA, ENCONTRÉ ALGO EN EL ESMOQUIN DE MI ESPOSO… Y UNA LLAMADA CAMBIÓ TODO LO QUE CREÍA SABER DE ÉL

Ian comenzó a llorar.

—Tienes razón.

Pero todavía faltaba algo.

—¿Por qué Lucía está hospitalizada? ¿Qué significa el procedimiento del lunes?

Ian se puso rígido.

—Su corazón necesita una nueva intervención.

—¿Qué tan grave es?

—Los médicos creen que puede mejorar mucho su calidad de vida, pero es una cirugía importante.

Entonces entendí por qué había encontrado aquella pulsera en su esmoquin.

—¿Ibas a irte a Grecia sabiendo que la operarían el lunes?

Ian negó inmediatamente.

—No. Ya había decidido cancelar el viaje. Iba a decírtelo esta mañana.

—¿Y cuándo ibas a contarme lo de Lucía?

Su silencio respondió por él.

Me levanté.

—No puedo hacer esto ahora.

—Valeria…

—Necesito pensar.

Salí de la sala y caminé hacia el elevador.

Pero justo antes de entrar, escuché una conversación entre dos enfermeras.

—Qué bueno que finalmente vino la esposa del señor Salcedo —dijo una.

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