A veces llaman la atención de alguien que todavía no ha aprendido qué preguntas conviene evitar.
Dante levantó lentamente la mirada hacia Sophie.
Anna dejó de respirar durante un instante.
La niña lo miró de vuelta.
A pesar de su nerviosismo, todavía parecía querer explicarle lo ocurrido.
En aquella habitación había un hombre acostumbrado a que todos respetaran sus silencios.
Una madre que conocía demasiado bien el peligro de desobedecer.
Y una niña que acababa de romper una de las reglas más importantes de la mansión por pura curiosidad.
El dolor de Dante tenía tres años de historia.
La explicación del fragmento también metálico.
Victor Hale había formado parte de aquella historia desde el principio.
Y ahora todo podía comenzar a revisarse por una observación que nadie había tomado en consideración.