Desconocía que dentro de siete semanas el hombre se casaría con Isabella Romano.
Tampoco podía imaginar cuánto había sufrido durante los tres años posteriores a la explosión.
Para Sophie solo existía aquella figura.
Algo extraño que había descubierto mientras su madre limpiaba una biblioteca.
Y estaba intentando encontrar palabras para describirlo.
Dante miró hacia la alfombra.
Allí seguía el libro para colorear que la pequeña había dejado abandonada.
El dibujo podía parecer una tontería.
Una manera infantil de representar algo que quizás no tenía ningún significado.
Pero también podía ayudarle a entender exactamente lo que había visto.
La diferencia entre ambas posibilidades todavía no estaba clara.
Anna seguía pensando en la salida.
Quería sacar a Sophie de allí.
Retomar sus tareas.
Olvidar aquella situación.
Sin embargo, sabía que ya no podrían marcharse como si nada hubiera sucedido.