ME CASÉ CON UN HOMBRE DIEZ AÑOS MAYOR QUE YO… PERO EN NUESTRA NOCHE DE BODAS ME DI CUENTA DE QUE SU CORAZÓN ESCONDÍA UN SECRETO

Algunas noches cenábamos conversando durante horas.

Otras apenas intercambiábamos unas palabras.

Hablamos de Yuze.

De la culpa de Yuanci.

De mi confusión y mi vergüenza.

También busqué ayuda psicológica para comprender lo ocurrido aquella noche y dejar de responsabilizarme de decisiones que no había tomado libremente.

Yuanci nunca me pidió que olvidara a su hermano ni que lo perdonara en su nombre.

Una tarde me acompañó al cementerio.

Se quedaron varios pasos detrás de mí mientras yo depositaba flores blancas sobre la tumba de Yuze.

Durante mucho tiempo no supe qué decir.

Finalmente murmuré:

—Fuiste mi amigo. Confiaba en ti.

El viento agitó los árboles.

—No sé si algún día podré recordar lo bueno sin sentir también lo malo.

Me acaricié el vientre.

—Pero este niño no tiene ninguna culpa.

Lloré hasta quedarme sin fuerzas.

Cuando regresó junto a Yuanci, él extendió la mano.

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