PARTE 2: EL USB QUE CAMBIÓ LA CUSTODIA

Daniel finalmente habló.

—Yo nunca quise llevarlos lejos.

El juez lo miró.

—La grabación sugiere lo contrario.

—Estaba desesperado.

—Eso no justifica manipular a dos menores.

 

Daniel bajó la cabeza.

Entonces el juez se volvió hacia mí.

—Señora Pei, ¿tenía conocimiento de estas conversaciones?

—No.

—¿Sabía que su esposo planeaba sacar a los niños del país?

—No.

—¿Tiene usted intención de impedir que los niños tengan relación con su padre?

Miré a Daniel.

—No.

Respiré profundamente.

 

—Quiero que mis hijos estén seguros. Si algún día quieren tener una relación sana con su padre, nunca se los impediré.

Daniel levantó la mirada.

Por primera vez, parecía avergonzado.

La investigación duró varias semanas.

Las grabaciones fueron verificadas.

Los registros de llamadas coincidían.

Los mensajes confirmaron las conversaciones.

Y apareció otro detalle.

 

La niñera había recibido dinero para declarar contra mí.

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