—¿Y el secreto?
—Le dije que no te lo contara todavía. Pensé que estaba protegiendo una sorpresa. No pensé en cómo podía hacerla sentir.
Laura cerró la carpeta.
—Yo le dije a Robert que no debíamos involucrar a Emily sin hablar primero contigo. Me equivoqué al seguir adelante con el proyecto.
Miré a mi padre.
Quería creerle. Quería que todo aquello fuera solamente un malentendido.
Pero también recordaba la voz temblorosa de mi hija.
—Papá, aunque tus intenciones fueran buenas, nunca vuelvas a pedirle a Emily que guarde secretos sobre su cuerpo. Nunca vuelvas a pedirle que se cambie de ropa o que te enseñe algo en una habitación cerrada sin que yo lo sepa.
Él asintió inmediatamente.
—Lo entiendo.
—Y no volverá a quedarse a solas contigo hasta que yo esté segura de que comprende que puede decir que no, marcharse y contarme cualquier cosa sin miedo.