De pronto, comprendí que Harrison había conocido a mi padre mucho antes de que yo lo conociera a él.
Eso no demostraba que su relación hubiera tenido algo que ver con el fideicomiso. Tampoco demostraba que Harrison hubiera planeado nuestro matrimonio por dinero.
Pero significaba que había una historia anterior a mí que todavía no conocía.
Guardé la fotografía con cuidado.
—Lo averiguaremos, cariño —le dije—. Pero no tienes que resolverlo tú.
Tyler me tomó de la mano.
Y salimos juntos del aeropuerto.
Meses después, recibí una última carta de Daniel Price.
La investigación documental había permitido aclarar el origen de los activos y las condiciones del fideicomiso. Harrison no obtuvo el control de los fondos de Tyler. Las decisiones sobre la custodia siguieron su propio curso legal, sin que el dinero pudiera sustituir la evaluación del bienestar del menor.