Mi Suegra Se Quedó Con Sukara Sueldo, Pero No Sabía De Quién Era La Casa-aurelle

—¿Y ahora?

—Ahora he descubierto que algunas cantidades no coinciden con lo que me dijo.

Me incliné para mirar los documentos, sin tocarlos.

—¿Has hablado con ella?

—Sí. Dice que no recuerda todos los detalles y que seguramente está confundida.

David tragó saliva.

—Chloe, ¿crees que mi madre me ha estado mintiendo?

No quería darle una respuesta que no pudiera respaldar.

—Creo que tienes motivos para pedirle explicaciones. Pero no podemos saber qué ha ocurrido con cada movimiento hasta que revises los registros y hables con el banco.

Él asintió lentamente.

—También he llamado a Patricia. Me ha dicho que mi madre le explicó que tú y yo contribuiríamos a pagar la hipoteca.

—Eso no es cierto.

—Lo sé.

Por primera vez, no intentó justificar a Evelyn ni preguntarme qué había hecho yo para provocar aquella situación.

Solo parecía cansado.

—No voy a firmar nada —continuó—. Al menos, no hasta entender qué estoy aceptando.

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