Durante mucho tiempo había creído que mi mayor tragedia era haber perdido a mi padre.
Después descubrí que había perdido también a la mujer que amaba y a un hijo que ni siquiera sabía que existía.
Me habían robado veintidós años de recuerdos.
Pero también comprendí algo que no habría entendido si nunca hubiera descubierto la verdad.
La familia no es únicamente el lugar donde nacemos.
También es el lugar donde aprendemos a reconocer nuestros errores, a asumir las consecuencias y a decidir qué clase de personas queremos ser después de sufrir.
No podía recuperar el primer cumpleaños de Nicolás.
No podía verlo aprender a caminar ni acompañarlo a su primer día de escuela.
Tampoco podía devolverle a Valentina los años durante los cuales creyó que su hijo había desaparecido para siempre.