PARTE 2: EL HOMBRE QUE MI FAMILIA ENTERRÓ EN VIDA Y EL SECRETO DE LOS 32 MILLONES

Nicolás se rio.

—¿De verdad?

—Completamente cierto —respondió mi padre.

Miré a Valentina.

Por un instante volvimos a ser dos jóvenes que soñaban con un futuro juntos.

Después miré a Nicolás.

Ya no era el niño de la fotografía.

Era un hombre con sus propios sueños, sus propias opiniones y una vida que había construido sin nosotros.

No intenté recuperar el tiempo perdido de golpe.

Solo le ofrecí una silla en nuestra mesa.

Y él decidió quedarse.

## 11. La carta que dejé junto a la ventana

Un año después de descubrir la verdad, regresé a Casa Santa Cecilia.

La residencia había sido revisada durante la investigación y mi padre ya no vivía allí.

Llevé una pequeña caja con fotografías y una copia de la primera carta que había encontrado.

Me senté junto a la ventana donde él solía pasar las tardes.

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