Coloqué sobre la mesa una copia del certificado de defunción falso, los documentos de adopción y los registros de Inversiones Cobalto.
Ella los miró uno por uno.
Después dejó escapar un suspiro.
—Así que finalmente lo has descubierto.
Sentí un dolor tan profundo que apenas pude hablar.
—¿Por qué?
Mi madre cerró los ojos.
—Quería proteger a la familia.
—¿Robándome a mi hijo?
—No lo entiendes.
—¡Entonces explícamelo!
Se levantó de la silla.
—Tu padre iba a destruir todo lo que habíamos construido. Estaba convencido de que podía denunciar las irregularidades y salir de aquello como un héroe. No entendía que, si la empresa caía, miles de personas perderían sus empleos.
—¿Y por eso decidiste falsificar documentos y separar a una madre de su hijo?
—Valentina no tenía dinero. No podía ofrecerle un futuro estable.
La miré con horror.