PARTE 2: EL HOMBRE QUE MI FAMILIA ENTERRÓ EN VIDA Y EL SECRETO DE LOS 32 MILLONES

Sentí que algo se rompía dentro de mí.

Cuatro meses.

Ciento veinte días durante los cuales mi esposa había cenado conmigo, dormido a mi lado y escuchado cómo hablaba del hombre que había destruido nuestra familia.

Sin decirme que estaba a veinte minutos de nuestra casa.

—¿Por qué? —pregunté.

Lucía dio un paso hacia mí.

—Porque tu padre me pidió que no te dijera nada hasta tener pruebas.

Solté una risa amarga.

—¿Pruebas de qué? ¿De que sigue vivo?

Entonces escuché una voz detrás de ella.

—De que nunca robé ese dinero, Mateo.

Me quedé inmóvil.

Mi padre estaba de pie junto a la puerta del comedor.

Más delgado.

Envejecido.

Apoyándose en un bastón.

Pero era él.

Joaquín Serrano.

El hombre cuya fotografía había retirado de mi despacho hacía veinte años.

Nos miramos durante un silencio interminable.

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