Si alguien había secuestrado a Lucía para impedir que descubriéramos la verdad, entonces mi padre tenía razón: el secreto no se limitaba a un antiguo robo.
Había alguien dispuesto a hacer cualquier cosa para mantenerlo oculto.
Y esa persona sabía que yo estaba investigando.
## 1. La llave del casillero 317
Verónica llegó a la residencia cuarenta minutos después.
Examinó la llave, la fotografía y el mensaje escrito por mi padre.
—¿Conoces algún lugar donde Joaquín pudiera guardar documentos antiguos? —preguntó.
Pensé en el despacho de la empresa, en las cajas de la antigua casa familiar y en el almacén donde mi padre guardaba sus herramientas.
Entonces recordé algo.
Cuando yo era niño, mi padre tenía una pequeña caja metálica en el sótano. Siempre decía que allí guardaba documentos que no debían perderse.