PARTE 2: LA MULTIMILLONARIA ME OFRECIÓ 85.000 DÓLARES PARA FINGIR SER SU ESPOSO, PERO CUANDO DESCUBRIÓ QUIÉN ERA REALMENTE MI HIJA, ROMPIÓ A LLORAR

Fui a recogerla esa misma tarde.

El sobre era pequeño, de color crema, y llevaba el nombre de mi hija escrito con la letra de Elena.

No lo abrí hasta que Abigail estuvo en casa.

Nos sentamos en el sofá, bajo la manta que ella utilizaba cuando veía películas.

—¿Es una carta de mamá? —preguntó.

Asentí.

—Sí, cariño.

—¿Puedo escucharla?

Le besé la frente.

—Claro.

Abrí el sobre.

Mi pequeña Abigail:

Si algún día lees estas palabras, seguramente serás mucho mayor que la niña que ahora duerme junto a mí mientras escribo.

Quiero que sepas algo antes de que el mundo intente explicarte quién debes ser.

No eres una heredera. No eres un apellido. No eres una fortuna que alguien pueda reclamar.

Eres mi hija.

Y desde el día en que supe que existías, fuiste la parte más hermosa de mi vida.

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