PARTE 2: LA MULTIMILLONARIA ME OFRECIÓ 85.000 DÓLARES PARA FINGIR SER SU ESPOSO, PERO CUANDO DESCUBRIÓ QUIÉN ERA REALMENTE MI HIJA, ROMPIÓ A LLORAR

—¿Y un esposo falso solucionaría eso?

—No por sí solo. Pero necesito a alguien que me acompañe, que pueda detectar amenazas y que no esté comprado por mi hermano.

Me crucé de brazos.

—¿Por qué yo?

Darlene bajó la mirada.

—Porque anoche viste a una mujer vulnerable y no intentaste aprovecharte de ella.

Sus palabras me sorprendieron.

—Solamente quería ayudarla.

—Exactamente.

Miré el maletín.

Ochenta y cinco mil dólares.

Suficientes para salvar nuestra casa.

Para comprar los medicamentos de Abigail.

Para dejar de escucharla toser durante las noches mientras yo calculaba qué factura podía retrasar.

Pero había algo que no podía ignorar.

—Mi hija es lo primero. No voy a ponerla en peligro.

Darlene permaneció en silencio.

Después respondió:

—Entonces tendremos que garantizar su seguridad antes de cualquier acuerdo.

Por primera vez, su voz no sonó como la de una ejecutiva.

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