silas-Mi Prometido Me Pidió Abandonar A Mis Hermanos Y Perdió Mucho Más Que La Boda

Mi mamá siempre había sido la persona que sabía cuándo comprar zapatos nuevos para los niños.

Mi papá arreglaba cualquier cosa.

Ahora yo aprendía.

Mal al principio.

Quemé una cena.

Olvidé una cita.

Una mañana envié a uno de los gemelos al kínder con dos calcetines distintos.

Me sentí culpable durante horas.

Cuando lo recogí, me enseñó feliz que otro niño también llevaba calcetines distintos.

El mundo no se había acabado.

Poco a poco aprendí.

No a reemplazar a mis padres.

Eso era imposible.

Aprendí a construir una vida nueva alrededor de la ausencia.

Pusimos sus fotografías en la sala.

No escondí que estaban muertos.

Tampoco convertí nuestra casa en un lugar donde sólo se hablara de la tragedia.

Celebramos cumpleaños.

Lloramos.

Fuimos al parque.

Tuvimos días horribles.

También días normales.

Esos fueron mis favoritos.

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