Un error en la identificación de unkara bebé en el hospital pone fin a cinco años de profundo dolor.

Y ahora alguien me estaba diciendo que mi hija había vivido.

Que había crecido.

Que había aprendido a caminar, a hablar y a reírse.

Que había tenido miedo por las noches y que quizá había llorado llamando a una madre que no podía acudir a consolarla.

Y yo no había estado allí.

—¿Quién lo hizo? —pregunté finalmente.

Nora tragó saliva.

—La abogada encontró el nombre de una trabajadora social que intervino en tu caso. Se llamaba Margaret Lewis. Todavía trabaja en el sistema de adopciones, aunque ahora ocupa un puesto administrativo.

—¿Qué tiene que ver ella con mi hija?

Nora abrió otra carpeta.

—Según los documentos, tu bebé nació con una complicación respiratoria. La trasladaron a otra unidad para recibir tratamiento. Tú estabas sedada después de la emergencia y no pudiste verla de nuevo. Horas más tarde, alguien registró una defunción que no coincide con los archivos médicos originales.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *