PARTE 2 — LA ÚLTIMA CARTA

Negué con la cabeza.

—Eso no fue lo que acordamos.

Julián bajó la mirada.

—Lo sé. Pero ha amenazado con embargar el rancho de tu padre si nos negamos.

Mateo dio un paso adelante.

—Tu padre no puede seguir utilizando las deudas para comprar personas.

Julián lo miró con tristeza.

—Créame, don Mateo, estoy empezando a comprenderlo.

Entonces vio los documentos sobre la mesa.

Su expresión cambió.

—¿Dónde encontraron eso?

Mateo permaneció inmóvil.

—¿Los reconoces?

Julián tragó saliva.

—Mi padre lleva años buscando esos papeles.

Nos miramos.

—¿Por qué? —pregunté.

Julián cerró los ojos.

—Porque si esos documentos son auténticos, podrían demostrar que gran parte de su fortuna fue construida mediante fraudes.

El viento agitó las cortinas.

Mateo recogió cuidadosamente las escrituras.

—Mañana iremos con el notario.

Pero Julián negó inmediatamente.

—No pueden.

—¿Por qué? —pregunté.

Su respuesta me heló la sangre.

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