part 2 ; la policía me devolvió la llamada.

Junto a ambos aparecía una anotación escrita a mano:

«Confirmar dirección antes del viernes».

La letra no era de Mark.

Tampoco era la de Vanessa.

Tomé una fotografía y se la envié a mi abogado.

Después abrí el registro de acceso de mi sistema de seguridad.

Aparecía la hora exacta en que Mark había introducido el código.

10:11.

Tres minutos antes de que yo recibiera la alerta.

Pero había otra entrada que no había visto el día anterior.

La noche anterior a la mudanza, a las 21:46, alguien había intentado acceder al teclado.

El código había sido rechazado.

No había imágenes claras de la persona, solo una silueta junto a la puerta.

Amplié la grabación.

La persona llevaba una chaqueta oscura y sostenía algo parecido a un teléfono.

No podía identificar su rostro.

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